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De color de amapola, reseña

Después de bastante tiempo, hoy vengo con una nueva reseña. Hablamos sobre De color de Amapola, primera novela de Lola Alemany.

Título: De color Amapola

Autora: Lola Alemany

Género: Novela histórica

Editorial: Cuadranta

Idioma: Español

Año de edición: 2022

Formato papel

ISBN: 978-84-18756-64-1

Sinopsis

De color de amapola es una novela en la que se entretejen dos tramas

De color de amapola es una novela en la que se entretejen dos tramas: la de los brigadistas internacionales en Albacete, donde tuvieron su cuartel general, y la de una mujer que lucha por la exhumación de los restos de su abuelo. Es una novela en la que se relatan acontecimientos que se desconocen en torno a estas unidades militares de voluntarios internacionales en España.

Las dos mujeres que comparten el nombre de Encarna

Las dos mujeres que comparten nombre —Encarna, como si una «encarnara» o fuese el reflejo en el tiempo de la otra— están acompañadas por otros personajes inolvidables, como son las tres traductoras-intérpretes que llegan voluntarias a Albacete desde distintos países —Elisa, francesa, Eyleen, inglesa, y Gina, argentina de origen ruso—, o Gloria, abogada uruguaya, y Rosa María, bibliotecaria albaceteña.

El texto ha sido escrito tras un largo y meticuloso proceso de documentación

El texto ha sido escrito tras un largo y meticuloso proceso de documentación que no interfiere en el desarrollo de la acción. Una novela amena, con un buen ritmo narrativo, que está dirigida a público juvenil y adulto indistintamente, en la que enseguida nos encontraremos envueltos en fascinantes descubrimientos sobre nuestro presente y pasado más reciente.

Opinión

Novela histórica ambientada en la Guerra Civil

De color de Amapola es una novela histórica ambientada en la Guerra Civil Española. La mayor parte de su trama trascurre en la ciudad de Albacete, donde estuvieron concentradas las Brigadas Internacionales durante buena parte del conflicto bélico. Lola Alemany, en la que es su primera novela, nos cuenta la historia de tres brigadistas reclutadas como intérpretes —Elisa, francesa de padres españoles; Gina, argentina de origen ruso y Eyleen, de nacionalidad británica— y la relación que establecen con Paco, abuelo de Encarna —la protagonista— y chófer oficial de André Marty —dirigente del Partido Comunista Francés— encargado por la Internacional Comunista de reclutar y organizar a las Brigadas.

Historia de tres brigadistas reclutadas como intérpretes y la relación que establecen con Paco, abuelo de Encarna

La novela cuenta con dos tramas, la ya mencionada que transcurre durante la contienda civil y que está narrada en tercera persona y la otra situada en la época actual narrada en primera persona por Encarna. Ambas tramas quedan hábilmente hilvanadas cuando Encarna, en un momento de crisis personal y en contra de la opinión de su madre —hija menor de Paco a quien no llega a conocer— y de su marido decide emprender la búsqueda de los restos de su abuelo encarcelado y desaparecido al terminar la guerra.

A través de los brigadistas observamos cómo el ambiente pasa del optimismo y fervor inicial al desencanto

A través de los brigadistas observamos cómo el ambiente pasa del optimismo y fervor inicial al desencanto primero y más tarde al pesimismo más absoluto. De frases como

España sería la tumba del fascismo

página 47

o la conocida

No pasarán

página 63

que claman las multitudes cuando las Brigadas entran en Madrid, se pasa al desánimo, tras ser conscientes de la descoordinación imperante en el frente:

No se puede ir a la lucha de esta manera. Recibimos cintas de munición que eran de otro calibre No se puede mandar a la gente así sabiendo que van a morir en cuanto les comiencen a disparar

página 165

le dice un brigadista a otro, ambos convalecientes en el hospital de campaña habilitado en un hotel de Benicàssim.

La crueldad y falta de escrúpulos de André Marty

La crueldad y falta de escrúpulos del máximo dirigente de las Brigadas, André Marty, tampoco invita al entusiasmo:

Ella (Elisa) había sido testigo de cómo él (André Marty) había dado el visto bueno a lo que se denominaban compañías de pioneros y de castigo. A los brigadistas encarcelados les prometían la libertad a cambio de combatir en primera línea durante un corto periodo de tiempo. Esas eran las compañías de pioneros. Aquello era una enorme trampa. Pocos salían de allí con vida. Las compañías de castigo eran cuerpos adiestrados que se mantenían en la retaguardia y cuya función era impedir el retroceso de los pioneros abriendo fuego directamente sobre ellos, matándolos si era preciso, de un pistoletazo en la nuca.

página 190

No vacilé y ordené las ejecuciones necesarias (…) Las ejecuciones ordenadas por mí no pasaron de quinientas»

página 239 (nota al pie)

declaraciones del propio Marty recogidas por la autora.  Por último, el derrotismo hace mella total en las Brigadas cuando las tropas republicanas son vencidas en la batalla de Teruel y comienza la retirada.  Todo el mundo se da cuenta de que es el punto de inflexión antes de la derrota final.

Excelente caracterización de los personajes

La novela parte de una amplia y exhaustiva documentación. También encontramos una excelente caracterización de los personajes: por supuesto, Encarna con su crisis de los cuarenta —que es la que la incita a indagar en los secretos familiares y buscar a su abuelo, sobre el cual la familia siempre mantuvo un espeso y doloroso silencio—,  pero también la vivaracha Gina, a la que parece que estas oyendo hablar con su peculiar deje argentino, la misteriosa Eyleen, Elisa con su compromiso y su seriedad, Paco tan circunspecto, ambas Marías, la esposa de Paco siempre en un segundo plano y María hija, madre de Encarna, tan conformista con el destino de su padre, Encarnita —la tía de Encarna, hija mayor de Paco y María, personaje fundamental, ya que a través de ella se enlazan las dos épocas—, etc.

De color de amapola el alma tengo, verso de Miguel Hernández

Especial ternura me ha provocado un personaje secundario que apenas aparece, Hipólito, joven enfermizo compañero de celda de Paco y que parece un reflejo del propio Miguel Hernández, también encarcelado y fallecido de tuberculosis en la cárcel de Alicante, de cuyo poema «Sino sangriento» toma el título la novela (pág. 7).

De sangre en sangre vengo,

como el mar de ola en ola,

de color de amapola el alma tengo,

de amapola sin suerte es mi destino,

y llego de amapola en amapola

a dar en la amapola de mi sino.

Miguel Hernández, Sino sangriento

Drama humano

Además de adentrarnos en el drama humano por el que pasan Encarna y su familia, similar al de tantas y tantas familias españolas del bando perdedor, De color de Amapola es imprescindible para comprender esta parte de nuestra historia bastante desconocida. 

Ordesa

Título: Ordesa

Autor: Manuel Vilas

Género: Inclasificable

Editorial: Alfaguara

Idioma original español

Año de edición: 2018

Formato papel

ISBN: 978-84-204-3169-7

Sinopsis

“Son dos verdades distintas, pero las dos son verdades: la del libro y la de la vida. Y juntas fundan una mentira”.

Una historia personal

En Ordesa, Manuel Vilas narra una historia personal con una intensidad similar a la que recorre su poesía: el pasado, el desvanecimiento de dos familias, la muerte de los seres queridos, la ausencia y la lejanía de los que ama, la España en la que vive y aquella en la que creció, los recuerdos, la sensación de desarraigo… Con una voz valiente y transgresora, mezclando realidad y ficción, prosa y poesía, el autor construye un relato en el que todos podemos reconocernos y recorre con él el camino inverso, desde el presente inequívoco hasta el origen imaginado.

Escrito a ratos desde el desgarro, y siempre desde la emoción

Escrito a ratos desde el desgarro, y siempre desde la emoción, este libro es la crónica íntima de la España de las últimas décadas, pero también una narración sobre todo aquello que nos recuerda que somos seres vulnerables, sobre la necesidad de levantarnos y seguir adelante cuando nada parece hacerlo posible, cuando casi todos los lazos que nos unían a los demás han desaparecido o los hemos roto. Y sobrevivimos.

Opinión

Mi interés por el libro

Vaya por delante una breve historia personal. Mi madre, a sus 87 años, continúa siendo una gran lectora (todo lo que sus maltrechas cervicales le permiten), pero este libro lo tenía repudiado. Precisamente, el repudio de mi madre hizo que se despertara mi interés por él y se lo tomé prestado. Tras leerlo pude comprender el porqué. Puedo aventurar que no fueron sus casi cuatrocientas páginas lo que la echaron para atrás. Ciertamente es un libro difícil de leer, no apto para todos los públicos, ni para todas las ocasiones, pero no por ello carece de interés, sino todo lo contrario.

Difícil clasificación

Para empezar es difícil de clasificar, ya que está a medio camino entre la novela y el libro de memorias; entre la realidad y la ficción; entre la narración y la disertación filosófica; entre la idealización y el desarraigo; entre la prosa y la poesía. Cuando lo terminas no dejas de preguntarte qué es verdad y qué es mentira en esta recreación desordenada y caleidoscópica, por momentos plasmada de nostalgia y lirismo, por momentos monstruosa y hasta escatológica en alguna ocasión, que hace Manuel Vilas de la historia de su familia (que a veces parece de lo más corriente y a veces parece completamente disfuncional, para seguir con el tema de las dualidades).

Este libro habla sobre la vida y la muerte

Este libro, que habla sobre todo de la vida y la muerte, de la memoria de los seres queridos, de la familia, de dónde venimos y hacia dónde vamos, contiene pasajes memorables a la vez que desconcertantes: “La muerte es en el fondo casi una ganancia económica, pues la naturaleza al fin te deja libre, ya no hay acción ni trabajo, ni esfuerzo, ni salario, ni éxito, ni fracaso; ya no hay que hacer la declaración de la renta, ni mirar los extractos bancarios ni consultar la factura de la luz. La muerte representa, en ese sentido, la utopía del anarquismo”.

Conmovedor y desconcertante

Especialmente conmovedor me resultó este bellísimo párrafo dedicado a la memoria de sus padres: ”Era el paraíso. Fue mi paraíso. Fueron ellos mi paraíso, mi padre y mi madre, cuánto los quise, qué felices fuimos y cómo nos derrumbamos. Qué hermosa vida juntos, y ahora todo se ha perdido. Y parece imposible”. O estos otros: Tú eras Dios. Música de Dios. Eras la música del que permanece. Todo hombre o toda mujer quiere fundar una familia.

Los seres humanos son fundadores de familias.

“Mi nostalgia es nostalgia de una manera de hablar el español. Mi nostalgia es nostalgia de un mundo sin miedo.

Abundan las metáforas y los paralelismos

El texto de Ordesa está plagado de metáforas: los colores como símbolo del transcurrir  del tiempo: del azul que representa la infancia feliz, al amarillo que aparece ya en la portada y que simboliza el paso a la madurez con  su carga de fracasos y decepciones. También abundan los paralelismos entre las vidas pasadas (los abuelos, los padres) y las actuales (el propio protagonista y sus hijos).

Androcéntrico

Por otra parte, bajo mi punto de vista, está escrito desde una visión excesivamente androcéntrica, lo que se pone de manifiesto en ciertas ocasiones. Esto lo destaco porque, como mujer, me ha resultado muy difícil empatizar al cien por cien con el personaje/narrador del libro en alguno de los capítulos. Bajo este aspecto concreto me llama la atención la admiración e idealización del el padre, cuyos pasos desea seguir hasta identificarse con todo lo que representa “todo lo que le pasó a mi padre repercute en mi vida con una precisión milimétrica. Estamos viviendo la misma vida, con contextos diferentes, pero es la misma vida”.

Su padre y su madre

Sin embargo, a su madre, a pesar de declararle un amor infinito “Hace tiempo que nadie me pregunta por mi madre. No oigo su nombre en voz alta. No me acuerdo de su voz. Si volviera a oír su voz, tal vez  creyera entonces en la belleza del mundo”, la denosta en numerosas partes del libro, sin ahorrarle ciertas apreciaciones sin duda peyorativas e incluso llega a culparla abiertamente de desencadenar con una inocente llamada de teléfono, su ruptura matrimonial; por lo visto el alcoholismo, sobre el que también se sincera en esta obra, y las múltiples infidelidades que desgrana con cierta displicencia a lo largo de varias páginas no tenían nada que ver.

Hermoso como un antiguo retrato en sepia

Ya para acabar diré que es un libro hermoso en cierto sentido, pero triste, de una tristeza que se asemeja a un antiguo retrato en sepia de una realidad, de unos seres que se fueron y ya nunca volverán a ser. Ordesa es de algún modo la historia de Manuel Vilas, mi historia, la tuya y la de toda una generación de un país llamado España y hay que concederle el mérito de haber sabido plasmarla con maestría a través de estas páginas. En definitiva, Ordesa es un libro apropiado para quien no esté ávido de una novela al uso y prefiera una reflexión pausada acerca de los temas que importan en la vida.

Muere una mujer

Título: Muere una mujer

Autora: Juana Gallego

Género: Novela contempóranea

Editorial: Lucesde:gálibo

Idioma original español

Año de edición: 2021

Formato papel

ISBN: 978-15117-78-0

Sinopsis

Muere una mujer indaga en La historia de una familia a partir de un caso aparentemente anecdótico. Una mujer ha sido agredida por su pareja y encontrada inconsciente en medio de un charco de sangre. Una noticia que podría ser de un periódico cualquiera de 2021. El relato de este suceso es el punto de partida de esta historia que transcurre durante la mayor parte del siglo XX. A través de la experiencia de tres mujeres de tres generaciones distintas (1930, 1960, 1990) somos testigos de los muchos cambios que se han experimentado en nuestro país, así como de todo lo que ha permanecido. El intento de asesinato irá desvelando todo lo que se esconde tras el velo de la cotidianeidad, todo lo que ha vivido y callado la sociedad en general y las mujeres en particular a lo largo del siglo XX.

La novela intenta posar una mirada dignificante sobre un tema —la violencia contra las mujeres, lamentablemente de tanta actualidad— hasta cierto punto arrinconado en la literatura en general, y al que todavía no se le ha prestado la atención que merece. Muere una mujer trata de iluminar un tema tan oscuro como cotidiano centrándose en la historia de tres mujeres de una misma familia, de tres épocas diferentes, enfrentadas al mismo problema.

Opinión

“Las mujeres de mi familia estamos malditas”

Nos dice de viva voz Antonia/Amanda, la protagonista indiscutible de esta novela narrada en primera persona casi en su totalidad. Leerla me ha provocado sentimientos encontrados. Por un lado me he sentido muy identificada con una época que la autora describe con todo lujo de detalles y, aunque tuve la suerte de que mi familia no pasara por las penurias por las que pasa la familia de Antonia/Amanda, las puedo reconocer y hacer mías, porque son el reflejo una época que recuerdo con gran nitidez porque o la he vivido directamente o, cuando la edad no me alcanzaba, me la han contado mis mayores. La novela está escrita con un mimo y un esmero excelente desde lo que sería un punto de vista literario, lo cual hace agradable y muy amena la lectura.

Habría que destacar el empleo de cierto vocabulario

En ese aspecto habría que destacar el empleo de cierto vocabulario que me han obligado a tirar mano del diccionario, en algunos casos por ser muy específico del  campo, en otros por ser localismos. En cualquier caso, una molestia menor que no ha supuesto ningún menoscabo en la lectura. Como punto positivo también destacaría la inclusión de un largo epistolario entre alguno de los personajes de la saga familiar, así como de atestados de la Guardia Civil y la transcripción de un juicio, que dotan a esta historia de una gran verosimilitud.

No he podido dejar de sentir rabia

Por otro lado no he podido dejar de sentir una rabia creciente ante la historia de estas tres mujeres a las que la sociedad de su tiempo por prejuicios y por el machismo imperante, que prácticamente no las consideraba ni como seres humanos, no las dejaron ser tal y como ellas querían. Esa rabia no hace sino aumentar todavía más hasta llegar a la pura indignación en la última parte del libro, cuando es la pareja de Antonia/Amanda quien toma la palabra para contar los acontecimientos bajo su punto de vista.

En definitiva una novela imprescindible.

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