Escritora

Etiqueta: Memorias

Diario de una escritora inoportuna (2)

Con el Mediterráneo ardiendo en el infierno, que no recuerdo haber pasado más calor en mi vida, hay pocas ganitas de sentarse al ordenador a escribir. Pero se me quedó en el tintero contaros por qué me considero a mí misma inoportuna. La razón es muy simple: todo en mi vida lo he hecho a destiempo. Siempre he llegado a todas partes demasiado pronto o demasiado tarde. O, simplemente, cuando las circunstancias no eran las más apropiadas.

Todo en mi vida lo he hecho a destiempo

A lo mejor se trata de una percepción mía y nada de esto fue verdad Tal vez no no fue verdad que me gustara leer cuando aún no había aprendido; que me quisiera casar antes de terminar la carrera; que criara a mis hijos a una edad en la que debería estar divirtiéndome; que llegara a todas las modas a destiempo y que en mí naciera una vocación literaría bastante tardía.

Estoy donde quiero

Pero no os preocupéis, amigos y amigas, porque esta historia tiene un final feliz. En mi madurez, por fin siento que es el mejor momento de mi vida; que estoy donde quiero y haciendo lo que me gusta: escribir y que solo aspiro a tener el tiempo suficiente para decir todos los versos y contar todas las historias que viven en mí.

Los versos y las historias que viven en mí

Y dicho esto, os abandono durante unos días porque me voy al norte, en busca de otro mar más fresco, de un lugar en el que una manguita sea bienvenida y donde el calor de la madrugada no me haga saltar de la cama a una hora intempestiva para alguien que se encuentra de vacaciones.

Voy buscando el norte

Nos vemos a la vuelta.

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Diario de una escritora inoportuna (1)

Como sabéis hace poco que estrené la página y me hacía mucha ilusión empezar con esta sección, en la cual, siempre que me parezca y dentro de un caos muy bien organizado, a mi imagen y semejanza para ser más exacta, contaré cosas personales. Por supuesto que aquellos que no deseen conocerme en esta faceta un poco más íntima están exentos de leer este apartado, si es que así lo desean.

A los que no me conocen, la idea igual no les resultará tan sorprendente. ¿Qué hay de raro en que una autora escriba un diario? En realidad, nada. Supongo que muchos colegas lo hacen. Es un ejercicio extraordinario. Entre otras ventajas ayuda a aclarar la mente, confiere destreza en un oficio tan difícil como es la escritura y cuando las ideas flaquean y se necesita un texto nuevo siempre se puede tirar de él para salvar el compromiso.

Nunca antes conseguí llevar un diario

Pero amigas, amigos, yo soy yo. En los sesenta años que tengo jamás he conseguido perseverar en ello por más veces que lo haya intentado . Apenas escribía dos o tres veces seguidas en aquellos diarios de mi infancia tan chulos, con su candadito dorado y todo. Siempre encontraba algo más importante o más urgente que hacer. Y al cabo de unos pocos días se me había olvidado lo que con tanta ansia me había propuesto y el pobre diario terminaba perdido para siempre por cualquier rincón de la casa.

La tecnología moderna va a serme de gran ayuda. Es verdad que no escribiré en un cuaderno de florecitas con un candado muy cuco y eso desmerece un poco la idea de llevar un diario. Pero a cambio jamás volveré a perderlo. Mis palabras permanecerán para siempre en la red y aunque pase tiempo sin escribir siempre podré retomarlo en el punto exacto donde lo dejé.

Escritora inoportuna

En cuanto al título, lo de «diario de una escritora» no necesita mayor explicación, pero algunos os estaréis preguntando a qué viene lo de «inoportuna». Y no os falta razón. Pero eso ya lo explico el próximo día.

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