para Grupo Tierra Trivium (5/4/18)

¿Cuándo nace 10 horizontes para una tierra de versos?


Mi anterior libro de poesía, aunque salió publicado en 2016, llevaba escrito desde 2003. De modo que durante todo ese tiempo tenía acumulada una nutrida colección de poemas de diversa procedencia. Algunos ya los había publicado en mi propio blog o en redes sociales, otros fueron creados ex profeso o rescatados para alguna de las antologías en las que he participado. Pero me apetecía recopilarlos en un nuevo libro de poemas. Así es como ha nacido 10 horizontes para una tierra de versos.

¿Es el paso del tiempo y el recuerdo en la madurez el tema velado del poemario? ¿Qué esconde el título? Háblanos de él, su estructura y temas.


Probablemente sí. Cuando se llega a cierta edad, y yo estoy ya frisando los 60, se piensa en muchas cosas que en las que no piensas a los 20. Cuando la vida va muy deprisa: los estudios, los amigos, la diversión, los novios, etc. Por otra parte se vive con intensidad, por lo menos a mí me pasaba, casi como si el mundo se fuera a acabar de un día para otro. Además, a esa edad normalmente no has dejado aún nada relevante en la cuneta. Cuando te vas haciendo mayor todo se ralentiza y en cierto modo también se relativiza y desde luego empiezas a dejar gente importante en el camino. Y esas pérdidas duelen.

Déjame que primero hable de la estructura del poemario y luego comento el título. A la hora de presentar el manuscrito a la editorial me di cuenta de que los poemas trataban temáticas muy variadas, difíciles de compaginar entre sí. Entonces se me ocurrió la idea de dividirlo por temas: Amor, maternidad, crisis de los refugiados… así hasta 9 apartados más dos epílogos, pero no se me ocurría ningún título lo suficientemente descriptivo para dar una idea al lector de lo que se podría encontrar. Quería que incluyera el número 9, pero nada de lo que me venía a la cabeza me gustaba, hasta que pensé en la palabra horizonte como metáfora de los temas. Al final, los epílogos los incluí como dos apartados más y los horizontes pasaron de 9 a 11, pero entre medias unifiqué dos de ellos y el número de horizontes definitivo se quedó en 10. La palabra “tierra” vino casi de la mano de la palabra “horizonte” y me pareció un guiño simpático también con Tierra Editorial, aunque creo que se hubiera llamado así en cualquier caso. El añadir “de versos” surgió porque quería que en el título se hiciera referencia expresa a la poesía. Y esa es la historia del título.

Tu literatura presenta dos vertientes: la intimista y la comprometida con el mundo. ¿Cómo conjugas ambas sin ceñirte estrictamente a ninguna de ellas?


Es algo inherente a mi personalidad, me encanta meterme en jardines y me sale de manera espontánea. Quiero decir que no necesito plantearme “ahora voy a escribir un poema sobre los refugiados” pongo por caso. Sino que simplemente surge, porque la poeta que llevo dentro no está compartimentada. Cuando hay un tema que me llega a lo más hondo, siento la necesidad de escribir sobre él. En Paisajes propios y extraños hay muchos poemas dedicados a la guerra de Irak y dos dedicados los atentados terroristas, uno al 11S (el que abre el libro) y al 11M (el que lo cierra) junto con muchos otros de carácter intimista. La única diferencia es que entonces decidí alternar las dos temáticas principales a lo largo del libro.

¿Puede la literatura mantener a las personas con los ojos abiertos ante un mundo que, como vemos en tu poemario, se convierte poco a poco en un estercolero? ¿Es posible algo así en España? ¿Leemos o no leemos? ¿Pensamos lo que leemos? Irónicamente, ¿leemos para no pensar?


Esta pregunta tiene mucha miga. Por un lado la lectura debe ser un placer, si no, nadie o casi nadie leería. Por otra parte el hecho que los escritores abramos los ojos al mundo con nuestras obras no es una obligación en sí mismo, pero si es verdad que en la medida que describimos con mayor o menor acierto el mundo en el que vivimos, también plasmamos nuestra visión, que puede ser más o menos crítica con él. Luego ya está la receptividad del lector ante nuestras inquietudes. Habrá lectores que se sientan conmovidos ante determinados hechos y quieran actuar para mejorar la realidad, habrá quien a pesar de estar de acuerdo no pensará demasiado en el tema y habrá quien ni si quiera será consciente de ello.

Siempre se dice que en España se lee poco (me gustaría que mejoraran las estadísticas) y estoy segura de que no siempre se piensa en lo que se lee, pero espero (tendría que decir mejor, que deseo) que la gente piense cada más por su cuenta y no se deje embaucar por consignas lanzadas por colectivos no demasiado escrupulosos.

¿Próximos proyectos literarios? ¿Qué genero te gustaría trabajar en tus próximas publicaciones?


Participo en varias antologías de relato y poesía que se encuentran actualmente en proceso de edición: El años que escribimos peligrosamente (Desafíos Literarios); Ulises y Penélope: relatos tejidos en la red (Playa de Ákaba y Espacio Ulises) y Que entre la luz (Ediciones Proust).

Como proyectos personales está a punto de salir: El inspector Tontinus y la nave alienígena (Desafíos Literarios), la primera entrega de la saga Universo Belenus. En esta novela dedicada al público infantil conjugo humor con ciencia ficción. Ahora estoy pensando en el argumento de la próxima entrega. Además, estoy trabajando también otra novela para el público adulto, pero ahora mismo no puedo avanzar más. También me gustaría escribir la segunda parte de La luna en agosto. Por supuesto, continuaré con los relatos y la poesía que tanta satisfacción me proporcionan.