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Categoría: Entrevistas

Entrevista en Contra la inercia

por Rubén Almarza González / 07/10/2017. Publicada en su blog Contalainercia

¡Feliz sábado, queridos amigos de CLI! Hoy os traigo una reseña muy especial, ya que la persona que hoy se pone al otro lado del ordenador es una autora a la que conocí hace casi dos años y con la cual he coincidido en infinidad de proyectos. Además de ser una magnífica escritora, trabaja en el mundo de la sanidad como microbióloga. Hoy le preguntamos sobre sus proyectos, sobre sus primeros pasos y sobre cómo se puede evolucionar en una carrera literaria fuera de las grandes ciudades. Con todos ustedes… ¡AVELINA CHINCHILLA!

  • Antes de comenzar a hablar de tu trayectoria, los lectores de Contra la inercia quieren conocer un poco a la persona que está detrás de esas historias. Avelina, ¿desde cuándo te interesa la literatura?

La literatura me ha interesado desde que recuerdo, al menos como lectora. Aprendí a leer siendo muy pequeñita y la gente se admiraba de verme leer de corrido cuando no levantaba ni dos palmos del suelo. Durante mi etapa escolar las redacciones se me daban muy bien y escribí mi primer poema a los diez años más o menos. Empezaba algo así como: “Es la vida/ que azota a los hombres/sin fuste ni látigo. Es el sol/tibia caricia en invierno/lengua de fuego en verano…”. Un poco más adelante ya en la adolescencia empecé un amago de novela de ciencia ficción en plan postapocalíptico. Era la época en que nos tenían comida la cabeza con la guerra fría, el invierno nuclear y todas esas cosas. Es el único material de aquellos comienzos que conservo y me haría ilusión terminarla algún día aportándole una visión más actual.

En aquella época me desahogaba mucho escribiendo vivencias personales y algún que otro poema, aunque nunca llegué a llevar un diario al uso (no tengo la suficiente constancia). Como ya he dicho, me deshice de todo a excepción del manuscrito de ciencia ficción. Luego llegó la universidad y eso me absorbió por completo y dejé de escribir.  Fue algunas décadas después ya con mis hijos criados y mi vida estabilizada cuando recuperé mi antigua afición.

  • Cuéntanos cuáles son tus autor@s favorit@s, así como tus libros predilectos.

Al no tener una formación específica en letras he ido leyendo a lo largo de mi vida un poco de aquí y de allá. Me voy a referir únicamente a escritores en español y preferiblemente del siglo XX. He leído mucha poesía: Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Luis Cernuda, Blas de Otero, Pablo Neruda, etc. Recientemente he descubierto la poesía para adultos de Gloria Fuertes y tengo que decirte que cuanto más la leo más me gusta. Soy fan incondicional de José Luis Sampedro. Me gustaron mucho La vieja sirena y La sonrisa etruscaNubosidad variable de Carmen Martín Gaite supuso un punto de inflexión en mi relación con la literatura, ya que fue a raíz de su lectura cuando me animé a escribir. Recientemente he leído poseía de esta autora y el poema Todo es un cuento roto en Nueva York me pareció sencillamente bestial. Lo recomendaría a todo el mundo, aunque no es fácil de encontrar completo. Yo lo leí en un volumen de la biblioteca de mi pueblo titulado: Después de todo Poesía a rachas, pero el libro ya no se puede comprar.

  • Aprovecho para preguntarte por el panorama literario en España. ¿Qué autores crees que sobresalen actualmente?

Como te he dicho yo leo sin método de una manera un tanto anárquica y en general autores poco conocidos e independientes, así que voy a limitarme a decirte autores de libros que leído recientemente y que me han gustado. Voy a empezar por el último: Javier Alonso García-Pozuelo autor de La cajita de rapé una interesante novela policiaca ambientada en el Madrid del siglo XIX. Me han gustado mucho también Subsuelo de Marcelo Luján y Una vida más tarde de  Paz Martín-Pozuelo, Luces que parpadean de J.M. Sánchez, Orissa de Alberto Rueda. En poesía nombraré Transpoética de Leo Zelada.

  • Como autora con libros en el mercado, ¿Cómo ves la situación del mercado del libro aquí? ¿Crees que hay proyectos editoriales solventes que ayuden a los autores sin los medios suficientes para difundir su obra?

Es un tema muy complicado, porque cuando no te conoce nadie es muy difícil vender libros. En mi caso el último lo he publicado con Playa de Ákaba una editorial también muy pequeña y que cuenta con medios limitados, aunque sí es verdad que se mueve mucho a nivel de actividades literarias y presentaciones para dar visibilidad a sus autores. Sin embargo, para los que no estamos en Madrid es mucho más difícil aprovecharlo porque no podemos desplazarnos a capital con tanta asiduidad como nos gustaría (al menos en mi caso). Agradezco que Noemí Trujillo apostara por mí para un volumen en solitario.

Conmigo han contactado algunas editoriales y o bien lo que proponen claramente es una autoedición o, si les preguntas condiciones, directamente ya no te contestan.

  • ¿Qué opinas de autoeditarse?

A veces puede ser una buena opción. Siempre es preferible una autoedición manejando tú todas las piezas del puzle, que no una editorial que a lo mejor no va a estar por ti y lo que te ofrece en realidad es una autoedición encubierta El problema principal de la autoedición es la mala prensa que tiene (porque hay libros autoeditados malos malísimos) y la competencia feroz. Da la impresión de que hay infinitos autores que se autoeditan. De momento, sigo en plan exploratorio. De hecho, cada libro que he sacado ha sido en una modalidad diferente.Cuando de con la fórmula mágica, o por lo menos con la que me funcione ya te diré…

  • ¿Cuándo decides comenzar a escribir?

Si descartamos mis titubeos de juventud se puede decir que empecé a escribir bastante tarde, pasados los cuarenta. Al principio no era nada más un hobby, una afición y lo hacía cuando me apetecía. No seguía ningún tipo de rutina. Solía escribir poemas. Me tiré directamente a por sonetos y me salían de una manera bastante fluida. Ahora mismo he perdido aquella fluidez: si tengo que componer alguno me cuesta muchísimo más de lo que me costaba entonces. Los alternaba con otras composiciones en verso libre y de aquella época surgió mi primer poemario El jardín secreto. Luego escribí dos relatos La cara oculta y Teresa por este orden. Teresa lo envié a un concurso y quedé finalista, lo cual me animó mucho, pero volví a la poesía y escribí mi segundo poemario Paisajes propios y extraños, aunque la fui alternando con algún relato más y mi novela La luna en agosto. Luego dejé de escribir durante unos años.

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Nuestra autora fue aficionada desde muy joven a la lectura. ¡Gracias por la foto!

  • Háblanos sobre tu primera novela, La luna en agosto.

La luna en agosto fue un reto. Cuando ya había escrito varios relatos breves pensé que era el momento de probarme con una historia más larga. Partí de una anécdota personal, un pequeño accidente de tráfico que me sucedió en la vida real que es lo que da comienzo a la novela. Alicia, una chica de ciudad que es la protagonista se queda tirada en una carretera secundaria y mientras le reparan el coche tiene que pasar unos días en un pequeño pueblecito. Allí le suceden una serie de peripecias. Paralelamente se narran las aventuras de su novio Ignacio, que al saber que ha tenido el accidente decide salir también en su ayuda. Se encuadra dentro del género romántico, aunque no es una novela romántica al uso, ya que los personajes son gente corriente, trabajadora, que lleva una vida de lo más normal, por lo menos hasta que todo se les empieza a complicar. En general ha gustado mucho a quienes la han leído, de hecho me han pedido insistentemente una segunda parte. En un principio me mostraba reticente, pero quién sabe, quizás la escriba más adelante.

  • Además del formato novela, has escrito mucho relato, llegando a participar en proyectos como El libro del escritor, de Literup. ¿Qué supuso para ti ser parte de ese proyecto?

Fue un proyecto en el que participé con muchísima ilusión y claramente hay un antes y un después de “El libro del escritor”. La participación en esta antología me abrió puertas, pero sobre todo me abrió la mente. Sin “El libro del escritor” no estaría donde estoy ahora mismo. Por otra parte también supuso un duro aprendizaje y en un par de ocasiones estuve a punto de tirar la toalla porque el relato no me salía como yo quería. A pesar de los inconvenientes siempre recordaré El libro del escritor con muchísimo cariño.

  • ¿Prefieres historias largas o relatos breves?

A la hora de escribir prefiero los relatos breves. Va mucho con mi forma de narrar que es ágil, rápida, sin entrar en muchos detalles. Me gusta llevar de la mano al lector desde el primer párrafo hasta el desenlace final, sin casi dejarlo respirar. Cuando se trata de novelas tengo pensar y planificar mucho más, mientras que con los relatos me surge una idea, un chispazo (que en realidad es lo que más me cuesta) y puedo plasmarla casi de inmediato.

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portada de su último libro: Y amanecerá otro día.

  • Hace poco publicaste tu antología de relato breve Y amanecerá otro día. Coméntanos un poco sobre ella.

Los relatos de esta antología son muy dispares tanto en lo que se refiere a la temática, como a la forma en que están concebidos, como a la extensión y a la época en la que fueron escritos. En realidad no tienen ningún nexo en común. Salvo tres que rozan lo fantástico y uno policíaco y otro de género negro (muy a mi manera) la mayoría podría encuadrarse en dentro del realismo, aunque doy mucha importancia a la faceta psicológica de los personajes.

Fue difícil encontrar un título adecuado para la antología, porque quería huir del manido Lo que sea y otros relatos, siendo Lo que sea el título de uno de ellos. Al final, como en general a mis personajes no les va muy bien, se me ocurrió lo de Y amanecerá otro día porque es una de las pocas certezas tenemos en la vida: por mal que te vaya, incluso aunque no vivas para verlo, siempre amanecerá otro día.

  • Tu profesión se enmarca en el mundo sanitario, y me imagino que ello tendrá enorme influencia en tu obra.

Yo estudié medicina de manera vocacional, pero luego hice la especialidad de Microbiología Clínica por lo que mi trabajo se desarrolla en el laboratorio, lejos de la cabecera del paciente. Sin embargo, el hecho de pasarte media vida en un hospital (yo llevo ya casi treinta y cinco años de ejercicio profesional) afecta a tu manera de ver las cosas. Sabes que la línea que separa la vida de la muerte puede ser muy delgada y en ocasiones se pasa de un lado al otro en suspiro. Sé que todo lo que tiene vida, incluida yo misma, está destinado a morir algún día y es una realidad de la que no me puedo sustraer. Luego está el tema personal. A mi edad he perdido ya muchos seres queridos. Cuando son de la generación anterior (abuelos, tíos, padre en mi caso) te duele, pero lo encuentras lógico, ley de vida que se dice. Pero cuando se va gente de tu misma edad o incluso más joven te afecta mucho más.

  • ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Ahora mismo estoy en trámites de publicar una novela juvenil de ciencia ficción y de humor a través del editor de Desafiosliterarios.com web en la que colaboro con una columna semanal titulada Ya nunca seremos los mismos. La novela  comienza cuando la teniente Ripli (la de Alien, el octavo pasajero aunque yo le modificado un poco el nombre), después de la primera misión aparece en Belenus, un planeta habitado por reptilianos. La novela está protagonizada por dos hermanos reptilianos y toda la acción está narrada bajo el punto de vista de los extraterrestres. Tiene infinidad de gags inspirados en los tebeos que leía de pequeña. El título salvo modificación de última hora: El inspector Tontinus y la nave alienígena.

También sigo escribiendo poemas y a no tardar mucho me gustaría sacar un nuevo libro de poesía, pero daré prioridad seguramente a la de novela.

Además estoy con otra novela de temática actual (ambientada en Valencia) y que no siendo propiamente romántica sí que daré bastante protagonismo al amor.

  • Por último, ¿podrías dedicar unas últimas palabras a los lectores de Contra la inercia?

A los lectores de Contra la inercia les diría que tienes un blog genial. Está muy bien que haya webs como la tuya. Me encantan tus reseñas. El hecho de compagines escritores consagrados como Murakami o Auster con otros desconocidos como yo, por ejemplo, está muy bien.  Es una manera excelente de promocionar la lectura y la cultura en general. También me encantan tus  entrevistas. En definitiva siempre busco unos minutos para estar al tanto de lo que cuentas y lo recomiendo a todos.

Con estas preciosas palabras de nuestra amiga Avelina nos despedimos. Ha sido un honor haber podido tener la oportunidad de conocerla, y espero que su andadura por el mundo literario sea próspera y llena de éxitos.

Entrevista por Enrique Brossa

para Desafíos Literarios

Tengo en las manos un libro que contiene mucho cariño, ilusión y humor. Escrito por la excelente narradora Avelina Chinchilla, que va escalando en popularidad con sus novelas románticas o juveniles. Avelina es una mujer especial. Parece dura en principio, pero luego resulta ser rigurosa y profesional con las tareas, pero llena de humanidad con las personas. A la vez firme y suave. Inteligente, preparada, noble y culta. Todo lo que llevo leído de esta autora me ha parecido interesante y he tenido el honor y la suerte de ayudarle en distintos proyectos literarios y editoriales. Está a punto de salir El inspector Tontinus y la nave alienígena. He recordado cuando descubrí la lectura cómo quien padece una fiebre. Qué momento, cuando los libros se convierten en pasión. Para ello los jóvenes necesitan historias divertidas, con emoción y suspense como los de Avelina. El niño que empieza a leer antes y después de desayunar ya es un éxito educativo. El resto de su vida buscará en otros textos el mismo placer y sensación de crecimiento. Comprenderá que hay miles de personas interesantes, en parte diferentes a él y en parte iguales. Se formará durante toda su vida leyendo. Avelina lo sabe y nos ha propuesto una novela simpática con la que yo mismo, que ya no pertenezco (oficialmente) al ámbito de la infancia, no he dejado de sonreír. Su libro enseña a tener valentía y carácter, como ella. El malo es Tontinus, un trepa y moscón al que la atractiva belenusina Greena Holt, sabrá poner en su sitio. Hay una corriente de solidaridad femenina interplanetaria entre Greena y la intrépida teniente terrícola Ripli.

Ha sido este humilde prologuista quien ha aproximado a mi querida Avelina al también genial y querido Juanjo Ferrer, que ha sabido incorporar a sus ilustraciones el cariño que emanan los textos de Avelina. Me entusiasma el cuidado de esta edición artesanal para niños de DesafiosLiterarios.com. Aconsejo a todos que se pongan URGENTEMENTE en contacto con nosotros para adquirirlo a precio de preventa. Apoyad a Avelina en este ambicioso proyecto. Adquiridlo ya, que está a punto de aparecer. Y no os olvidéis de las otras novelas de la autora ni de leer la siguiente entrevista.

Enrique Brossa

Desafiosliterarios.com

Avelina, defínete si te atreves.

Soy una mujer normal, que trabaja, tiene una familia y a la que le encanta leer y escribir y que siempre va corriendo porque llega tarde a todos los sitios. Estoy deseando jubilarme de mi trabajo para poder dedicarle a la escritura todo el tiempo que se merece.

Cuando vives una situación que plasmas en tus letras ¿Te dejas llevar por ella fuera de la mesa de trabajo, afectando tu vida personal?

Me ha ocurrido de manera esporádica, con algunos poemas cuya composición he vivido de manera muy intensa y también con el personaje de Tontinus: tiene un defecto de dicción que le hace pronunciar mal la erre y a veces, sin darme cuenta, me escuchaba a mí misma hablando al modo de Tontinus. Pero no es ni mucho menos lo habitual. Suelo dejar a mis personajes descansando en mi escritorio cuando no estoy con ellos.

¿Es cierto que hay que estar cachondo para escribir relatos eróticos o eso viene conforme los escribes?

El género erótico no es lo mío, no me siento muy cómoda en esa tesitura, pero no creo para nada que haya que estar cachondo para escribir sobre ello. Aunque claro, si lo que te sale es muy bueno puede ser que ese efecto se produzca mientras lo escribes, ¿no?

¿Te documentas en la lectura, en viajes, escuchando historias de la vida real o simplemente recoges los datos que te dicta tu fértil imaginación?

Si abordo un tema del mundo real o histórico trato de ambientarlo lo mejor que puedo, o sea que sí, hay un mínimo de documentación. Por otra parte, tengo una imaginación desbordante capaz inventar toda clase de historias. Aunque la mayoría, por la imposibilidad física de escribirlas, quedarán sin contar, lo cual me da cierta pena, jaja…

¿Piensas que escribir requiere un mínimo de locura?

Sin duda. Solo hay que verme a mí. Ahora hablando en serio: puede que sea locura, pero es una locura que me ayuda equilibrarme y a estar más cuerda.

¿Te preocupa lo que pensarán tus seres queridos de las historias rocambolescas que puedes parir en tus momentos de locura creativa?

Reconozco que en ocasiones sí he sentido esa preocupación e incluso algo de vergüenza, aunque, cuando escribo, procuro no pensar en ello para que no me coarte. Como en la vida real soy más bien introvertida, escribir me da le excusa perfecta para expresarme sin cortapisas.

No me mientas, sé que te enamoras perdidamente de algún que otro personaje y le haces sufrir porque no te hace caso y sigue la trama en que lo has metido.

Todavía no he creado a ese personaje capaz de volverme loca, pero no pierdo la esperanza, ja, ja… Aunque en líneas generales suelo tratar mal a mis protagonistas. Les complico la vida o cuando no, los mato directamente. Aunque quién sabe, si el coronel Quartich fuera humano en lugar de reptiliano, me sentiría tan a gusto entre sus brazos como la subinspectora Greena Holt.

¿Qué es exactamente lo que te hizo querer comunicarte escribiendo?

El proceso es complejo, porque lo de comunicar es, por así decirlo, el último paso de todo el proceso. En principio, lees. Te tiene que gustar mucho leer. Y un día, de repente das el paso de ponerte al otro lado y entonces eres tú quien escribe las historias o los versos. Te das cuenta de que es algo que se te da, tus textos te gustan (aunque con el paso del tiempo les encuentres mil defectos). Después llega un momento en que escribir solo para ti ya no tiene sentido y deseas que otros te lean.

¿Eres metódica o te dejas llevar a la hora de escribir?

No sabría decirte. Creo que un poco de todo. A veces las cosas surgen y surgen fácilmente. Digamos que la intuición me guía. Pero hay proyectos que sin saber el porqué, me cuesta mucho más llevarlos adelante. Entonces aplico el plan B, que es trabajarlo más y ser más metódica.

¿Tienes algún tabú o algo sobre lo que jamás escribirías?

En principio no, aunque como es natural, unos temas me atraen más que otros. Me interesa mucho profundizar en la naturaleza humana, capaz de lo mejor y lo de lo peor. Todo lo que tenga que ver con ello, bueno o malo me interesa. Sin embargo, no me atrae nada la frivolidad.

¿Cómo conociste desafíosliterarios.com y qué es lo que te hizo querer formar parte?

Creo recordar que sucedió de la siguiente manera: contesté a una encuesta en Facebook que había propuesto un tal Enrique Brossa, (¿no sé si te suena?) y él contactó conmigo y hasta hoy. Más o menos fue así.

¿Qué es lo que menos te gusta del mundo del escritor?

Con toda seguridad, la parte del marketing y de la promoción. Me parece un horror tener que dedicar tiempo a ese aspecto. Además, creo que tampoco se me da especialmente bien venderme.

De pequeña soñabas con ser…

Soñaba con ser muchas cosas, a cuál de todas más original. Desde deportista (nadadora o gimnasta) o bailarina (algo para lo que la genética no me dio el cuerpo), hasta actriz, pasando por científica y sí, tal vez también, escritora.

Dime un lugar del mundo donde te gustaría escaparte y encerrarte a escribir.

Ya sé que va a sonar muy tópico, pero me iría a una isla desierta. Eso sí, imprescindible el buen clima: no soporto el frío. Aunque bien pensado, el planeta Belenus tampoco estaría mal, jaja…

¿Tienes algún truco para burlar el mal de la página en blanco?

Como siempre ando liada con varios proyectos, si con uno me quedo atascada, paso a otro que en ese momento me resulte más fácil. Aunque hay algo que me genera mucha más frustración todavía que la página en blanco y es cuando tengo una idea y por algún motivo, después de escribirla el resultado no me convence. Tengo todo un limbo de historias inacabadas.

¿Sigues algún ritual antes de ponerte a escribir?

En general voy a salto de mata. Dedico a escribo el tiempo que araño a otras facetas de mi vida, por lo general a mi tiempo libre. De modo que no suele ser mucho. Lo único que necesito es un tiempo mínimo en cada sesión, porque de lo contrario no puedo entrar en flujo. También necesito escuchar música.

¿Crees que todo escritor es un enfermo de vanidad, o de soledad?

Igual la palabra enfermo es muy fuerte. Pero la vanidad en el escritor tiene que existir para impulsarlo a mostrar al mundo de qué es capaz. Sin vanidad no existirían, ya no solo la literatura, sino ninguna de las artes. En cuanto a la soledad, ella y yo tenemos un romance perpetuo. Que le voy a hacer, disfruto de mi soledad cuando me dejan.

¿Te pertenecen todas las frases que has escrito o sientes que has copiado un poco alguna vez?

No soy de copiar en ningún aspecto de mi vida, pero sí de aprender de otros y mejorar. Es verdad que en poesía me gustan los centones que consiste en combinar versos propios con los de otros poetas, los cuales, una vez integrados en mi obra, de alguna manera pasan a ser también un poco míos. También me inspiro en otros escritores. El título de la novela que estoy escribiendo ahora está inspirado en unos versos de Benedetti, al igual que el título de mi columna de Desafíos Ya nunca seremos los mismos, está inspirado en uno de Neruda. Y soy consciente de que a veces tenemos interiorizadas frases que hemos leído, que las hacemos nuestras sin ser conscientes.

¿Cómo lleva la gente de tu entorno, la que te conoce bien, tu faceta de escritor?

Con mucha normalidad, incluso indiferencia añadiría.

¿Qué tratas de esconder de ti mientras escribes?

Eso no te lo puedo decir. Anda, que si tú o los lectores lo supierais….

¿Cuáles son tu proyecto más inmediato?

El grupo Tierra Editorial acaba de editar mi último poemario 10 horizontes para una tierra de versos, que ha tenido muy buena acogida y Estoy a punto de sacar con Desafíos Literarios mi nueva novela titulada El inspector Tontinus y la nave alienígena, que da inicio a una saga de ciencia ficción y humor llamada de manera genérica Universo Belenus. Estoy muy ilusionada porque es lo primero que he escrito para el público infantil.

¿Cómo te ves dentro de diez años?

En la brecha, como siempre. En compañía de esta familia literaria que voy ampliando paso a paso. Quizás la única diferencia es que casi con toda seguridad podré dedicar todo mi tiempo a escribir y no a ratos perdidos que saco de donde no tengo, como me pasa ahora.

Entrevista por Elías López de la Nieta

para Grupo Tierra Trivium (5/4/18)

¿Cuándo nace 10 horizontes para una tierra de versos?


Mi anterior libro de poesía, aunque salió publicado en 2016, llevaba escrito desde 2003. De modo que durante todo ese tiempo tenía acumulada una nutrida colección de poemas de diversa procedencia. Algunos ya los había publicado en mi propio blog o en redes sociales, otros fueron creados ex profeso o rescatados para alguna de las antologías en las que he participado. Pero me apetecía recopilarlos en un nuevo libro de poemas. Así es como ha nacido 10 horizontes para una tierra de versos.

¿Es el paso del tiempo y el recuerdo en la madurez el tema velado del poemario? ¿Qué esconde el título? Háblanos de él, su estructura y temas.


Probablemente sí. Cuando se llega a cierta edad, y yo estoy ya frisando los 60, se piensa en muchas cosas que en las que no piensas a los 20. Cuando la vida va muy deprisa: los estudios, los amigos, la diversión, los novios, etc. Por otra parte se vive con intensidad, por lo menos a mí me pasaba, casi como si el mundo se fuera a acabar de un día para otro. Además, a esa edad normalmente no has dejado aún nada relevante en la cuneta. Cuando te vas haciendo mayor todo se ralentiza y en cierto modo también se relativiza y desde luego empiezas a dejar gente importante en el camino. Y esas pérdidas duelen.

Déjame que primero hable de la estructura del poemario y luego comento el título. A la hora de presentar el manuscrito a la editorial me di cuenta de que los poemas trataban temáticas muy variadas, difíciles de compaginar entre sí. Entonces se me ocurrió la idea de dividirlo por temas: Amor, maternidad, crisis de los refugiados… así hasta 9 apartados más dos epílogos, pero no se me ocurría ningún título lo suficientemente descriptivo para dar una idea al lector de lo que se podría encontrar. Quería que incluyera el número 9, pero nada de lo que me venía a la cabeza me gustaba, hasta que pensé en la palabra horizonte como metáfora de los temas. Al final, los epílogos los incluí como dos apartados más y los horizontes pasaron de 9 a 11, pero entre medias unifiqué dos de ellos y el número de horizontes definitivo se quedó en 10. La palabra “tierra” vino casi de la mano de la palabra “horizonte” y me pareció un guiño simpático también con Tierra Editorial, aunque creo que se hubiera llamado así en cualquier caso. El añadir “de versos” surgió porque quería que en el título se hiciera referencia expresa a la poesía. Y esa es la historia del título.

Tu literatura presenta dos vertientes: la intimista y la comprometida con el mundo. ¿Cómo conjugas ambas sin ceñirte estrictamente a ninguna de ellas?


Es algo inherente a mi personalidad, me encanta meterme en jardines y me sale de manera espontánea. Quiero decir que no necesito plantearme “ahora voy a escribir un poema sobre los refugiados” pongo por caso. Sino que simplemente surge, porque la poeta que llevo dentro no está compartimentada. Cuando hay un tema que me llega a lo más hondo, siento la necesidad de escribir sobre él. En Paisajes propios y extraños hay muchos poemas dedicados a la guerra de Irak y dos dedicados los atentados terroristas, uno al 11S (el que abre el libro) y al 11M (el que lo cierra) junto con muchos otros de carácter intimista. La única diferencia es que entonces decidí alternar las dos temáticas principales a lo largo del libro.

¿Puede la literatura mantener a las personas con los ojos abiertos ante un mundo que, como vemos en tu poemario, se convierte poco a poco en un estercolero? ¿Es posible algo así en España? ¿Leemos o no leemos? ¿Pensamos lo que leemos? Irónicamente, ¿leemos para no pensar?


Esta pregunta tiene mucha miga. Por un lado la lectura debe ser un placer, si no, nadie o casi nadie leería. Por otra parte el hecho que los escritores abramos los ojos al mundo con nuestras obras no es una obligación en sí mismo, pero si es verdad que en la medida que describimos con mayor o menor acierto el mundo en el que vivimos, también plasmamos nuestra visión, que puede ser más o menos crítica con él. Luego ya está la receptividad del lector ante nuestras inquietudes. Habrá lectores que se sientan conmovidos ante determinados hechos y quieran actuar para mejorar la realidad, habrá quien a pesar de estar de acuerdo no pensará demasiado en el tema y habrá quien ni si quiera será consciente de ello.

Siempre se dice que en España se lee poco (me gustaría que mejoraran las estadísticas) y estoy segura de que no siempre se piensa en lo que se lee, pero espero (tendría que decir mejor, que deseo) que la gente piense cada más por su cuenta y no se deje embaucar por consignas lanzadas por colectivos no demasiado escrupulosos.

¿Próximos proyectos literarios? ¿Qué genero te gustaría trabajar en tus próximas publicaciones?


Participo en varias antologías de relato y poesía que se encuentran actualmente en proceso de edición: El años que escribimos peligrosamente (Desafíos Literarios); Ulises y Penélope: relatos tejidos en la red (Playa de Ákaba y Espacio Ulises) y Que entre la luz (Ediciones Proust).

Como proyectos personales está a punto de salir: El inspector Tontinus y la nave alienígena (Desafíos Literarios), la primera entrega de la saga Universo Belenus. En esta novela dedicada al público infantil conjugo humor con ciencia ficción. Ahora estoy pensando en el argumento de la próxima entrega. Además, estoy trabajando también otra novela para el público adulto, pero ahora mismo no puedo avanzar más. También me gustaría escribir la segunda parte de La luna en agosto. Por supuesto, continuaré con los relatos y la poesía que tanta satisfacción me proporcionan.

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